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Blockchain

Blockchain permite determinar quién es el titular de una propiedad virtual sin ningún tipo de dudas, así como comprar y vender libremente los derechos de propiedad. Esta tecnología elimina la necesidad de contar con un libro de contabilidad central. El Center for Innovative Finance (CIF) de la Universidad de Basilea investiga actualmente cómo afectan estas tecnologías a las empresas y a la sociedad. La unidad de investigación cuenta con el respaldo del Credit Suisse Asset Management, que ha financiado una cátedra en Tecnología de Contabilidad Distribuida (Blockchain)/FinTech.

Seguridad, eficiencia y fiabilidad, estos tres han sido siempre los criterios en función de los cuales se valoran los sistemas de pago y transacciones. Para consolidarse, un sistema nuevo debe ofrecer mejoras en, al menos, una de estas dimensiones. El efectivo se impuso al trueque, ya que las partes implicadas en la negociación ya no necesitaban que ambas partes tuvieran exactamente lo que la otra requería. Las tarjetas de crédito o de débito suelen ser bastante más eficaces que el efectivo, puesto que los pagos se procesan de forma electrónica y eliminan cualquier restricción geográfica existente en la entrega del pago. Pero, además, en el caso de que se extravíe la tarjeta de crédito o débito, el saldo no se pierde, lo cual supone una gran ventaja sobre el dinero en efectivo. Lo mismo ocurre con las transferencias bancarias, que en la actualidad se han convertido en la norma, especialmente en el caso de grandes cantidades.

No obstante, aunque estos sistemas de pago electrónico sean eficaces, todos comparten un único inconveniente principal. Cada una de las transacciones debe procesarse de forma centralizada para evitar la duplicación de los gastos, es decir, aquellas situaciones en las que una persona intenta gastar la misma cantidad de dinero electrónico más de una vez. Este problema no existe con los medios físicos de pago como el dinero en efectivo, puesto que cada moneda y cada billete solo se usan una vez y la unidad de valor se transfiere a su nuevo propietario junto con la divisa física. Por el contrario, los datos electrónicos se pueden copiar innumerables verces. Pongamos un ejemplo: imagine un archivo de dinero que pudiera enviarse como archivo adjunto en un correo electrónico. Al igual que ocurre con un archivo de Word o de música, se podría crear un número indeterminado de copias del archivo de dinero y enviarlo a diferentes personas. Sería posible hacer réplicas del dinero a voluntad, por lo que acabaría perdiendo su valor. Sin embargo, si existe una base de datos central, los saldos de las cuentas electrónicas pertenecientes a las personas implicadas en las transacciones se pueden modificar de forma inequívoca, lo cual evita que gasten más de lo que realmente poseen o de lo que sus límites les permiten.

En este punto, debo destacar que las bases de datos centralizadas son realmente eficientes. Hoy, no existe un sistema verdaderamente descentralizado capaz de ofrecer una velocidad o eficacia comparables. Sin embargo, la gran eficiencia de estos sistemas centralizados depende de un gran nivel de confianza. Si una persona ejerce el control exclusivo de la base de datos y tiene capacidad para tomar decisiones que afecten a su estado actual, dicha persona deberá ser de confianza. De lo contrario, podrían surgir problemas importantes. Si una instancia controla la base de datos, podría, en teoría, apropiarse de saldos de crédito, censurar transacciones o excluir a personas específicas. Afortunadamente, en Suiza, este tipo de situaciones no son un problema y se consideran improbables. Sin embargo, debemos ser conscientes de que tales incidentes no están exentos de precedentes históricos en algunos lugares. Además, los ataques pueden ser llevados a cabo también por terceros y las bases de datos centralizadas pueden suponer un punto vulnerable en un sistema general, también conocido como punto único de fallo. Si un atacante consigue desactivar un nodo central en el sistema, las consecuencias pueden ser graves.

Aquí es precisamente donde entra en juego el sistema blockchain. Esta tecnología permite compartir la administración de una base de datos. En las redes públicas, cualquier participante puede conservar una copia de este libro de contabilidad y verificar de forma independiente la precisión de todas las entradas que contiene. En un sistema sofisticado de incentivos significa todos los participantes están interesados en administrar su propia base de datos de acuerdo con las reglas compartidas. Esto garantiza la coherencia entre los distintos libros de contabilidad, lo que crea un consenso en relación a las transacciones válidas. Si una persona realizara cambios en su propia copia de la base de datos que supongan un incumplimiento de las reglas, esta versión podría identificarse inmediatamente como no válida por el resto de participantes de la red y, por tanto, ser ignorada. Puesto que ninguno de los participantes de la red tiene una función privilegiada y los datos se pueden almacenar en cualquier lugar, no existe el riesgo de clúster inherente a los sistemas centralizados. Todos los participantes son reemplazables y las conexiones de red se pueden adaptar de forma dinámica si los participantes se marchan.

Curiosamente, los componentes de la tecnología de blockchain han existido durante muchos años. Las redes punto a punto descentralizadas no constituyen en absoluto una novedad. Esto también se aplica a la criptografía de clave pública y a las funciones hash que se utilizan para verificar transacciones y alcanzar el consenso. No obstante, lo que es nuevo es la forma en que estos componentes tecnológicos se han conectado y se han combinado en un sistema general. Estas conexiones son las que han permitido retener de forma independiente los activos virtuales, con todos los aspectos positivos y negativos que esto conlleva.

A mayor poder, mayor responsabilidad

Existe una línea divisoria muy fina entre las ventajas y los inconvenientes de esta nueva tecnología. Si las personas tienen la custodia de sus propias unidades de valor, tendrán total autonomía sobre lo que hacen con sus activos. Los activos se pueden transferir directamente de A a B sin necesidad de una cadena que implique a varios intermediarios, las 24 horas del día, los 7 días de la semana y, por lo general, en cuestión de minutos. Esto supera con creces a los sistemas que solo funcionan durante el horario de oficina y que no entregan los fondos hasta pasados dos días en la mayoría de los casos.

Sin embargo, esta autonomía también conlleva una gran responsabilidad. Si la clave privada de alguien se pierde o cae en manos de un tercero, los activos criptográficos se perderán irrevocablemente. Como consecuencia, muchas personas optan por almacenar sus activos criptográficos en proveedores de servicios de custodia, contradiciendo así el espíritu de los blockchains públicos en general.

El hecho de que el blockchain proporcione a los titulares de activos criptográficos la posibilidad de elegir es indudablemente positivo. Tendrán, por tanto, libertad para elegir si desean utilizar estos servicios de custodia o guardar ellos mismos sus activos criptográficos. Por lo tanto, estas unidades virtuales de valor abren nuevos caminos. Como resultado, esta tecnología puede ser útil en el contexto más específico del debate sobre la importancia sistémica de las corporaciones individuales.

Blockchain desde la perspectiva del inversor

Los blockchains también se pueden utilizar para otros fines. Por ejemplo, las empresas pueden emitir tokens, unidades de activos criptográficos que representan títulos. Imagine que se encarga de guardar sus títulos en su billetera personal de activos criptográficos. Los pagos de dividendos e intereses se distribuyen automáticamente. En lo que respecta a la negociación, puede elegir entre un gran número de plataformas de intercambio, algunas de las cuales están completamente descentralizadas y se basan en contratos autónomos inteligentes. Cualquier derecho de voto está vinculado al token y se puede ejercer, de forma rápida y segura, por supuesto, mediante una firma electrónica.

A diferencia de las criptomonedas, estos tokens están sujetos al riesgo del emisor. No obstante, estos activos criptográficos también pueden beneficiarse en gran medida de la descentralización en lo que se refiere a transferencias y custodia. Desde el punto de vista económico, la opción de un sistema de gestión autónomo y descentralizado es muy positiva y permite sistemas más sólidos.

Además, la tokenización abarca mucho más que los títulos convencionales. Por ejemplo, imagine que un museo crea 1 000 000 tokens que representan la propiedad parcial de un cuadro. Esto permitiría a los inversores adquirir pequeñas acciones en una amplia variedad de activos y a su vez diversificar sus carteras hasta un grado antes inimaginable. El museo podría utilizar los fondos recaudados para adquirir obras de arte adicionales. Se podría aplicar un enfoque similar a las centrales de energía solar, a un club de fútbol e incluso, más o menos, a cualquier activo. Aunque muchas de estas situaciones requerirían que se modificara la legislación, me atrevería a decir que no estamos muy lejos de un futuro en el que se creen y tokenicen muchas clases de activos nuevos.

No obstante, hay que ser cauto en este punto. El blockchain se suele representar con frecuencia como un tipo de remedio universal y esta tecnología se está utilizando para todo tipo de fines para los cuales no es en absoluto adecuada. Se trata de algo muy negativo que, en ocasiones, provoca frustración con esta tecnología si el usuario finalmente se da cuenta de que no debería haber utilizado el blockchain en este contexto concreto. Sin embargo, este tipo de situaciones no deberían obviar el hecho de que existen, de hecho, aplicaciones de blockchain realmente útiles. Esta tecnología tiene un enorme potencial siempre que se sepa implementar correctamente. En resumen, podemos decir que la variedad de formas en las que se puede utilizar el blockchain se ha sobrestimando sustancialmente. Al mismo tiempo, el efecto que puede tener el blockchain en las áreas en las que puede ser implementado correctamente ha sido subestimado de manera considerable.

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